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Comprendiendo el funcionamiento de las «dietas milagro»

Ya sea una boda, fin de año o las vacaciones de verano, se aproxima esa fecha marcada a fuego en tu calendario. Necesitas reducir, en un tiempo limitado, un par de kilos para poder entrar en ese vestido, o traje, que habías comprado años atrás, cuando te mantenías físicamente [email protected] y gozabas de una silueta que, entre el cuidado de los niños, el trabajo o simplemente la pereza, ha mermado con el tiempo. En tu afán por conseguir el objetivo, ojeas un par de revistas, webs o consultas directamente con ese «dietista» al que acudió la vecina del quinto y que tan buenos resultados obtuvo con la «dieta» que le mandó. Ya está. Sea cual sea el medio escogido, tienes una dieta que te asegura una pérdida de x kilos en una semana. Eres feliz, vas a poder «lucir palmito» en la fecha prevista.

Esta podría ser la historia de un conocido o, directamente, la tuya en cierto momento de tu vida. Sin embargo, ¿qué hay de realidad en este tipo de planificaciones alimentarias? La respuesta es sencilla: nada. Rotundamente, nada. Cualquier dieta, o «illuminati», que te asegure una pérdida de x kilos en x tiempo, simplemente te está mintiendo y se está aprovechando de tu desconocimiento. ¿Quieres saber cómo funcionan este tipo de milagros? Continúa leyendo.

El 100% de este tipo de dietas se basan en la reducción drástica de calorías ingeridas, obteniendo un déficit calórico diario elevado. Si analizas la alimentación sugerida, te darás cuenta de que, habitualmente:

-El número de comidas sólidas al día se reduce.
-Se eliminan las fuentes de hidratos de carbono complejos (arroz, pasta, patatas…).
-Se eliminan casi en su totalidad las fuentes de grasa.
-Se modera el consumo de fuentes de proteína.
-Se eleva el número de verduras y/o frutas con alto contenido en fibra y agua.
-Se eleva la cantidad de líquidos en general, especialmente en base a infusiones drenantes.
-Se elimina la sal.

Ahora, ¿bajarás de PESO? Por supuesto. La razón, estás perdiendo glucógeno muscular y líquidos, como se suele decir, «por un tubo». No obstante, ¿son kilos reales? La respuesta es más compleja que un sí o que un no ya que, como suelo comentar, se debe diferenciar una pérdida de PESO y una pérdida de GRASA. Lo que se busca en un proceso de reducción corporal es la pérdida de GRASA (dejando de lado las reducciones que se dan en atletas que deben dar un peso determinado el día de la competición) y debes comprender que esta requiere de un tiempo muy superior a unos pocos días y, siempre, basándose en un déficit calórico moderado, con el que se deberá jugar a medida que avance el proceso. Por el contrario, una pérdida de PESO puede darse de un día de otro sin mayor problema, simplemente por la fluctuación de líquidos o tu alimentación el día anterior. Por lo tanto, nunca, podrá darse una pérdida de grasa de un día a otro.

Entonces, ¿funcionan estas «dietas milagro»? No. La explicación es que suelen ser pautas alimenticias insostenibles más allá de unos pocos días y, con las cuales, podemos poner en riesgo nuestra salud, tanto física como mental, si pretendemos extenderla en el tiempo. Además, se tratan de «armas de doble filo» ya que, como he comentado en el párrafo anterior, la pérdida se debe a la reducción de líquidos y glucógeno muscular, los cuales, una vez se vuelva a una alimentación normal, se recuperarán y, muchas veces, con algún kilo añadido por el temor del propio cuerpo de volver a pasar por un proceso tan dramático como el que ha sufrido y que lo hará «almacenar más» para posibles situaciones futuras similares.

En definitiva, si realmente deseas mejorar la composición corporal de tu cuerpo, sé consciente de lo que necesitas de verdad. Estructura un buen plan de alimentación en base a tus necesidades, organiza un buen esquema de entrenamiento, no te olvides de descansar como se debe y, sobre todo, sé paciente, «Roma no se construyó en día».

Javi  MMTenerife

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